CAPÍTULO 3 ATRAPADOS

Hola nuevamente a todos ustedes, aquí les traigo la continuación de libro "Obligación del lobo"
Disfruten.




CAPÍTULO 3 ATRAPADOS
—Hermano ¿Qué demonios haces? —preguntó Grey, mirando con enojo como removía los alhelís que habían crecido a lo largo del campo.

—Arranco estas flores—respondí lo obvio sin despegar mi vista de la labor que realizaba,

—Lo que quiero saber es porqué lo haces—me observó reprobatoriamente.

—Son inútiles, ahogarán a las plantas que de verdad son útiles—respondí con calma sin dejar de arrancar esas inútiles flores.

—Si tanto daño hacen, en lugar de matarlas de esa manera, bien podrías plantarlas en otro lugar—dijo tomando mis dos manos e impidiendo que siguiera arrancando aquellos inservibles alhelís.

—No tengo tanto tiempo—contesté librándome de él con un suave empujón.

—Eres imposible—susurró—Hazte a un lado, lo haré yo ¿Cómo puedes matar a tan hermosas flores? —preguntó refunfuñando.

—Son inservibles—volví a comentar.

—Nuestras vidas también son inservibles, y no por ello voy matando a todo aquel que se me atraviese—gruñó. Para ser así de pequeño, mi hermano era un pequeño listillo rebelde.

—La diferencia entre la vida de esas estúpidas flores y la nuestra radica en que la vida de ambos es mucho más importante para mí. Por lo tanto si tengo que matar ese tipo de vidas inferiores para preservar la nuestra, lo haré sin titubear.

Sin decir ni una palabra más, Grey comenzó a desenterrar aquellas flores con acompasados, y hasta tiernos, movimientos. No teniendo más que decir me dispuse a retirarme, pero la voz de mi hermano me hizo detenerme.

—A veces está bien apreciar las vidas ajenas.

—Tonterías—contesté.

Grey levantó su mirada y la conectó con la mía. Aquellos enormes ojos azules me miraron con una tristeza tan profunda, que provocó un estremecimiento en mi cuerpo.

—Quisiera que por una vez sonrieras—susurró. —Sonrieras y gritaras de total alegría.

No pudiendo responder a tantos sentimientos me di la vuelta y me retiré del lugar. Sin embargo, la sensación de culpabilidad que se instaló en mi pecho me obligó a parar y responderle a mi hermanito.

—Ser feliz no me hará sobrevivir—y sin decir nada más me adentré a la casa. No quería ver aquella triste mirada que de seguro se había colocado en su rostro. Suspirando alcé mi mirada hacia el cielo tratando de encontrar las respuestas en aquel inmenso mundo azul; lamentablemente, ninguna de ellas me fue otorgada.

Al final, Grey tenía toda la razón.

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Fenrir

La sensación de vértigo inundó mi ser, provocando que todos mis músculos se tensaran y mis ojos se cerraran. El abrazo de la magia, junto con el cambio radical que esta dio, fue abrumador para mis sentidos poco habituados a la presencia de ésta. Poco a poco aquel extraño ente que invadía mi espacio, fue desapareciendo hasta que la soledad se hizo presente. La magia había desaparecido.

Varias veces en mi vida me pregunté cómo era percibir la magia. Sería una sensación de cambio constante, o tal vez sería como si mi cuerpo se llenara de poder y fuerza. Tal vez la calidez invadiría mi ser, provocando que una increíble sensación de bienestar se apoderara de mi corazón. O puede que fuera todo lo contrario.

Sin embargo, jamás pensé que podría ser algo como esto. La magia fue todo aquello que pensé y mucho más. Era como si algo o alguien se instalara a mi lado, caminado hacia donde yo fuera, viendo lo que yo veía y apreciando lo que yo apreciaba. La magia en si misma era un ser existente y palpable. La sensación sólo era comparada con la presencia de mi lobo interior.

Siempre imaginé aquellos que carecíamos de magia nunca podríamos sentir el rumor de esta. Sin embargo, ahora creo que todos percibimos la magia, sólo que de maneras diferentes. En el caso de los cambiaformas nuestro animal interno fungiría como la manifestación de la magia misma. 

—Ahora es cuando te das cuenta que la magia siempre ha estado contigo. Sólo que eras lo suficientemente idiota como para no darte cuenta de ello—Conaire rompió el hilo de mis pensamientos con sus tosca, pero cruelmente verdaderas, palabras.

Yo no hice más que mirar a Conaire con un poco de reproche. No sabía cómo responder a sus palabras. De cierta forma aun me sentía abrumado por aquella revelación tan profunda.

—Hace mucho tiempo una persona me dijo una vez algo muy cierto. La magia es el centro de nuestras vidas, seamos magos o no. La esencia misma de la vida está compuesta por la magia. Todos y cada uno de nosotros podemos percibirla, lo que cambia es la manera de hacerlo. Los magos podemos controlarla, ya que nosotros tenemos el don de advertirla en nuestro alrededor como un ser, una sombra que nos sigue a todas partes. Los espíritus son capaces de escucharla y hablar con ella, para así convencerla de que cambie a su gusto. Los elfos la manipulan con sus cantos, bailes, celebraciones y música; haciendo que esta se deje moldear a su complacencia. Y los cambiaformas… —Los ojos de Conaire me vieron con una dulce expresión—Los cambiaformas son capaces de sentirla dentro de sí mismos.

—Nuestras formas animales—respondí escuetamente. A lo que Conaire asintió con entusiasmo.

— ¿Sabes por qué ustedes los cambiaformas son observados con aquella admiración por todos los seres mágicos? —preguntó Conaire.

—Porque nosotros fuimos capaces de vencer la maldición impuesta sobre nuestra raza.

—Porque, ustedes son los más cercanos a la magia—Conaire comentó desestimando lo dicho por mí segundos atrás.

—Pero eso no fue…

—Lo que te dijeron ¿No es verdad? Haber roto la maldición no es algo relevante para los otros seres mágicos. Puede que para aquellos que no sepan sobre las propiedades de la magia, eso sea cierto. Pero para todos aquellos seres mágicos que conviven con ella, la maldición no es más que un cuento de niños.

— ¿Cómo lo sabes? —pregunté.

—Eso es lo de menos—susurró desviando su mirada de la mía y posándola sobre el cielo estrellado. —Se está haciendo tarde, deberíamos regresar.

Nuevamente Conaire cambiaba el tema, quería insistir y obtener respuestas sobre aquello que atormentaba a Conaire; pero nuevamente desistí, no podía forzarlo a hablar sobre ello. No obtendría nada si forzaba la situación.

—Regresemos—terminé diciendo. —Pero antes, quiero pasar por el pueblo. Realmente estoy famélico, no hemos comido nada desde la mañana. —Conaire me miró algo sorprendido por mis palabras, pero rápidamente la expresión se fue tornando en diversión, haciendo que una sonrisa surcara su rostro.

—Tienes razón, yo también tengo hambre—nuevamente Conaire asió mi mano y comenzó a caminar hacia el pueblo. Era extraño como la suave mano de Conaire se acoplaba tan perfectamente dentro de mi agarre. El tacto de su piel con la mía me hacía relajarme, hasta el extremo de no poder pensar nada que no fuera en mi pelirrojo compañero. Conaire era como la brisa, fresca y constante que aliviaba el calor insoportable en el que me veía sumergido.

—Fenrir ¿qué quieres comer? —preguntó Conaire haciendo que mis pensamientos se dispersaran.

— ¿Perdón? —pregunté desorientado.

— ¿Qué quieres comer? —volvió a preguntar mi pequeño compañero. Sin disminuir el paso.

—Cualquier cosa que tenga carne—contesté relamiéndome por la imagen mental de la comida. La dulce risa de Conaire llegó hasta mis oídos.

—Entonces será carne—Conaire exclamó con diversión. —Démonos prisa, no quiero ser el aperitivo principal —dijo en broma mientras aumentaba el ritmo de sus pasos. Una sonrisa surcaba por completo su rostro.

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—¡Por la diosa! ¡Eres un cerdo! —Conaire advirtió viéndome comer mi octavo o tal vez noveno filete.

—No lo soy, los cerdos no comen carne—alegué con la boca llena.

—Llevas diez pedazos de carne ¿Cómo no vas a ser un cerdo? —el chico me miraba con impacto.  

—Pensé que llevaba nueve—susurré llevando el último trozo de carne hacia mi boca.

—Hombre, llevas diez pedazos ¿Cuánta más carne podrás comer?

—Para tu información, no he comido nada desde la mañana, tenía que reponer la comida y cena. Además ya terminé.

—Perfecto—suspiró dramáticamente. —Por fin podemos irnos de este lugar.

Aun divertido por la expresión asqueada de Conaire me levanté de la silla para pagar la cuenta; en eso estaba cuando súbitamente sentí una sensación ardiente en la espalda. Alarmado me giré, pero no encontré absolutamente nada extraño. Un poco extrañado por el suceso, me dispuse a ignorar el hecho; más, cuando estaba a punto de girarme nuevamente observé de reojo una sombra, la cual provocó que mis alarmas salieran disparadas.

— ¿Sucede algo Fenrir? —preguntó Conaire extrañado por la rara actitud que había tomado.

—…Nada—la sensación no se había ido, pero decidí no alterar a Conaire por mis sospechas. —Será mejor pagar la cuenta.

Con mi guardia en alto pagué la cuenta por la comida y sin medir el peligro me acerqué rápidamente hacia el lugar donde había visto aquella sombra. La calle concurrida no parecía albergar nada fuera de lo común, los murmullos de las conversaciones y el olor de la gente parecía inalterado.

— ¿Qué sucede? —cuestionó Conaire, el cual se encontraba justo detrás de mí.

—Nada, sólo fue imaginación mía—pese a mis palabras, mi mirada no se despegaba del lugar.

—Vamos Fenrir, se hace tarde.

—Está bien, vamos.

Comencé a caminar rumbo al castillo de mi hermano aun sin poder olvidar aquel ardor en mi espalda. Había sido una sensación tan abrumadora, casi como si la muerte se cerniera sobre mi cabeza en espera de un movimiento en falso para apoderarse de mi alma.

Pero tal vez, sólo eran tonterías mías.

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—Conaire ¿Podrías ir más despacio? —lancé mi quejido hacia la ágil figura que se posicionaba a unos metros delante de mí.

—Eres demasiado lento—Conaire me miró con ojo crítico. —Si queremos postergar nuestro castigo será mejor que te muevas rápida y sigilosamente.

—Eso lo dices porque es fácil para ti hacerlo—Conaire era malditamente sigiloso y veloz. Yo nunca podría igualar aquella velocidad.

—Deja de quejarte y sigue avanzando, eso si no quieres que nos atrapen.

—Ya lo sé, ya lo sé. Deja de ser tan irritantemente lógico.

Desde que era pequeño yo solía presumir sobre mi gran agilidad y sigilo. Podía entrar y salir de casas ajenas con una facilidad sólo propia de mi ingenio. Incluso me jactaba de poder seguir haciéndolo pese a la gran estatura y complexión que adquirí con el paso de los años. Es decir, aún hasta la fecha  era capaz de escalar los muros del castillo hasta el segundo o tercer piso sin ser visto por nadie. Nunca había conocido a alguien mejor que yo en ese campo. Nunca hasta Conaire.

Ese chico se movía con una presteza y elegancia sólo propia de un felino. Sus pasos y acciones eran medidos y premeditados con total exactitud, que lo hacían volverse prácticamente invisible; además claro, estaba su poder de desvanecerse en sombras cuando este quisiese. Estaba seguro que Conaire era capaz de moverse entre un grupo de gente sin ser notado.

—Vamos Fenrir con un demonio, apuesto a que Aurum sería más rápido que tú. ¡Apresúrate¡

— ¡Ya voy! ¡Demonios! ¡¿No puedes esperar?! —grité a Conaire deteniendo mi paso.  

— ¿Qué hacen los dos en este lugar? —una voz sumamente conocida se alzó ante el silencio de la noche. Sin despegar mi vista del chico delante de mí, pude comprobar como este inmediatamente se detenía y daba vuelta para ver al ser proveniente de esa voz. Cuando su vista se posó sobre aquel hombre, Conaire compuso una sonrisa de inocencia.

—Nahiara, cuanto tiempo sin vernos—Maldita sea, de todas las personas existentes, tenía que ser Nahiara el que nos encontrara.

—Por fin los encuentro ¿Saben los problemas en los que están metidos? Amarok está realmente molesto, Elathan realmente irritado y Nox muerto por la preocupación. Creo que lo mejor que podrían hacer, sería regresar al castillo conmigo ¿No lo creen?

Realmente no quería regresar con Nahiara, hacerlo significaba decirle adiós a la diversión por un largo tiempo. Lamentablemente  no podía desobedecerlo, eso sólo significaría mayores problemas y un Nahiara furioso. Y un Nahiara molesto era peor que todas las torturas. Pero aún así, no perdía nada con intentar escapar.

—Tienes razón Nahiara, será mejor regresar al castillo. Realmente necesito dormir, hoy ha sido un día sumamente movidito. Nos vemos. —dije aun sin voltear a ver a mi hermano.

— ¿Estás seguro que quieres irte? —mi cuerpo se paralizó por completo. Nahiara estaba usando el tono de voz que sólo usaba cuando quería amenazarte. Al parecer no tenía escapatoria.

—Creo que mejor te sigo—mascullé ahogadamente. Conaire, quien se mantuvo callado durante toda la conversación, me miró con confusión.

—Conaire, también deberías seguirnos, Elathan te está esperando.

—B-bien—susurró Conaire quien en pocos segundos se puso al nivel de nosotros. Una vez los tres estuvimos juntos, Nahiara abrió el paso hacia el interior del castillo. Yo sólo pude atinar a mirar a Conaire en señal de advertencia. Si queríamos salir ilesos de esta, teníamos que permanecer callados.

Con algo de reluctancia fijé mi vista en el pequeño cuerpo de mi hermano, su cabello largo y desordenado caía sobre aquellos hermosos y grandes ojos color sangre. Su pequeña boca estaba arrugada en claro signo de disgusto, sus manos estaban fuertemente empuñadas en sus costados, dando una señal de clara irritación. Realmente estaba enojado. Pero aun con todo eso no pude evitar fijarme en el pañuelo que llevaba puesto en su garganta.

— ¿Por qué llevas ese pañue…?

—Basta de charla, síganme—mi hermano comenzó a caminar en dirección del castillo, no queriendo aumentar más el enojo de mi hermano lo seguí sin rechistar.

La obscuridad que rodeaba el castillo, también se cernía dentro de los pasillos de este, dándonos una clara idea de lo tarde que era. Normalmente los sirvientes se iban a dormir casi a la media noche, dejando en completa obscuridad el castillo. El eco de nuestros pasos, eran amplificados por el silencio de la noche, haciendo que el ambiente adquiriera un aura más tenebrosa. A medida que avanzábamos, figuras conocidas comenzaron a aparecer por los pasillos, tal vez no podía ver con detalle estos objetos. Sin embargo, la visión que me otorgaba mi condición de shifter me ayudaba a distinguir con precisión estas figuras que aparecían mientras caminábamos.

—Realmente no debieron molestar a Amarok—Nahiara quebró repentinamente el silencio. —Amarok tiene unas pústulas horribles por todo el cuerpo, Nox está algo preocupado por esto y Aurum parece estar de un humor realmente malo.

—Nosotros no fuimos…

— ¡Te he dicho que no abras la boca si vas a lanzar alguna mentira! —Nahiara no me dejó terminar de hablar. —Sé que esto puede parecerles gracioso, pero es necesario que maduren aunque sea un poco. —Nahiara se veía algo contrariado. —Los tiempos que se vienen son difíciles. No pueden simplemente ignorarlos.

—No necesitas recordármelo—contesté algo molesto.

—Sé que te molesta que hablemos sobre este tema. También sé que madurar no es una de tus prioridades, pero algún día lo tendrás que hacer. Y cuando llegue el día, créeme que será un golpe demasiado duro para ti—quería sentirme molesto por la conversación, lo hacía cada vez que alguien insinuaba que debería adquirir más responsabilidades. Sin embargo, había algo en el semblante de mi hermano que alejó por completo aquella sensación.

—Nahiara que quieres decir…

—Llegamos—Nahiara señaló con voz pasiva. Un poco contrariado fijé mi vista hacia el frente. La puerta de la habitación de Amarok estaba semiabierta dejando escapar algo de luz. —Entren ustedes dos.

Aun desconcertado por las palabras de Nahiara entré a la habitación de mi otro hermano, seguido por Conaire y Nahiara. Al entrar sentí que mi corazón dejaba de palpitar, ante mi Amarok, quien estaba acostado en la cama, me esperaba con una clara expresión de enojo en su rostro. Parecía que estaba en completos problemas.

—Por fin llegan—la voz de Elathan me hizo sobresaltarme. El hombre que estaba oculto entre las sombras, razón por la cual no lo había visto, salió de entre ellas para vernos con suma irritación.

El ambiente tenso que pude percibir al entrar al cuarto, pronto pasó a ser uno hostil para nosotros dos. Ambos hombre se encontraban sumamente molestos por lo sucedido. Cuando Amarok se disponía a hablar para dejar caer su sentencia sobre nuestras cabezas, una dulce voz rompió con la hostilidad del ambiente.

—Fenrir, Conaire ¿Dónde demonios estaban? ¿Saben lo preocupados que estábamos? —Nox, quien salía del cuarto de baño mostraba total sorpresa, preocupación y alivio por nuestra presencia. No pude evitar sonreír ante el carácter dulce de Nox.

—Estamos bien Nox, sólo algo cansados—Conaire habló por primera vez desde que llegamos al castillo.

—No debieron irse de esa manera—contestó Nox mientras buscaba posibles daños en nuestros cuerpos con la mirada.

—No debieron hacerlo—Elathan volvió a alzar la voz. —Conaire ¿Tienes algo que decir respecto a esto?

Conaire observó con aire inocente a Elathan, el cual se encontraba mirando profundamente a Conaire.

—Nada de nada—contestó Conaire provocando que Elathan se enfureciera más.

—Bien, si no me queda más remedio. Recuerdo que siempre te quejabas por lavar ropa Conaire—ante esto, Conaire arrugó la cara—Mañana te esperará un día en compañía de ropa sucia, agua y raíz de saponaria ¿Qué te parece?

—No puedes hacer eso Elathan eso es…

—No hay lugar para objeciones—gruñó el hombre de color.

—En cuanto a ti Fenrir—Amarok alzó la voz provocando que escalofríos recorrieran mi cuerpo a causa de mi próximo castigo. —Te dedicarás a podar los jardines reales.

—Pero eso es…

—Nada de peros, esto te lo ganaste tu solito—soltó Amarok mientras se rascaba el brazo.

—Aun así…

—Fenrir, realmente nos tenías preocupados. Este castigo no es tanto por lo que me hiciste, sino por su pequeño escape…. Bueno tal vez en gran medida si es por tu pequeña bromita—un tanto contrariado voltee a ver a mi hermano, el cual se encontraba algo molesto pero un poco más calmado de lo que inicialmente estaba. —Fenrir, nosotros sabemos sobre tu naturaleza problemática y tu tendencia por meterte y meter a los demás en problemas. Los que vivimos contigo, sabemos a los peligros a los que nos exponemos.

—Sin embargo—Nahiara prosiguió con la diatriba. —Eso no quiere decir que no tendrán consecuencias tus travesuras. Podrás tener 20 años, más aún tenemos poder sobre ti. Así que cumplirás con tu castigo sin demora. 

Lo que decía Nahiara era cierto, pese a tener la edad que tenía, aún seguía siendo un lobo bastante joven para los de mi raza. Todavía tenía que acatar las órdenes de mis padres y hermanos mayores.

—Bien, está bien. Mañana comenzaré a arreglar el maldito jardín hasta cumplir mi castigo que será…

—Siete días completos—completó Nox con aire crítico. —Lo mismo va para ti Conaire.

—Sí señor—se limitó a contestar Conaire con resignación.  

—Pueden retirarse, mañana los queremos ver a los dos trabajando—Nahiara nos miró con una advertencia escrita en su rostro. —Y lejos el uno del otro.

Ambos asentimos con la cabeza; sabíamos que no había ninguna posibilidad de escaparnos de ese eterno castigo, por lo que simplemente nos resignamos a cumplir con nuestras arduas tareas. Aun cabizbajos por los eventos recientes, ambos comenzamos a caminar hacia la salida cuando la voz de Nahiara me detuvo.

—Cuando termine tu castigo necesito hablar contigo—mi hermano se veía bastante serio con respecto a eso, por lo que nuevamente sólo pude asentir con la cabeza.

Y así, atrapados de la peor manera ambos nos retiramos a nuestras habitaciones. Pero, pese a todo lo que se venía para nosotros, había valido la pena.

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Moros

La seca obscuridad invadía por completo el páramo, esta estaba por completo esparcida en cada pequeño rincón y resquicio del lugar. La noche era como una reina monitoreando todos y cada uno de los países regidos por ella. Tan hermosa y misteriosa, y al mismo tiempo tan peligrosa.

Súbitamente, la noche comenzó a desaparecer por los tenues y temblorosos rayos de luz que el sol comenzó a despedir con su venida. La obscuridad que hasta hace algunos momentos reinaba, comenzó a desvanecerse por la presencia de la luz. El día gritaba en señal de triunfo y la noche lo hacía en señal de derrota.

Una corriente de temor invadió mi ser causado por la vista que tenía ante mí y los sueños que me persiguieron. La vida estaba llena de violencia y egoísmo, la vida en si era egoísta.

— ¿Qué te tiene tan pensativo Moros? —la voz de mi señor quebró mis pensamientos tan dispersos.

—Sólo un sueño—contesté.

— ¿Qué viste en esta ocasión? —la presencia de mi maestro en el fondo de mi mente era tan cálida y reconfortante.

—En mi sueño había un par de figuras, ambas figuras eran hombres. Uno de ellos estaba hecho por completo de luz, la luminiscencia que emanaba era tan profusa que me era casi imposible verle; en cambio al otro hombre lo rodeaban por completo las sombras, era tanta la obscuridad que no me permitía observarle bien.

>>Se supone que la luz y la obscuridad no pueden convivir, ambos se hacen daño mutuamente por su naturaleza tan opuesta. Sin embargo, estos dos hombres estaban tomados de la mano, como si fueran un par de amante pasando el rato. De hecho el contacto entre estos dos en vez de provocar alguna inconformidad, provocaba que una luz tenue y cálida fuera emitida, hasta el punto de poder disipar un poco la obscuridad de uno de ellos, y atenuar la molesta luz del otro.

>>En el sueño ambos hombres estuvieron juntos, tomados de la mano por lo que pareció una infinidad de tiempo. Y cuando ellos decidieron soltar sus manos, el joven rodeado de obscuridad fue interceptado por cientos de figuras hechas de luz. Al contrario del anterior contacto, estas figuras si dañaban considerablemente a aquel hombre obscuro. Sus gritos de agonía comenzaron a alzarse sobre la infinidad del paisaje, alertando al otro hombre.

>>El joven amante del hombre obscuro salió en pos de su rescate, con lo que parecía una espada luminiscente en rojo atacó a todos aquellos que transgredían al chico. La poderosa espada atravesó a esos asquerosos seres que hirieron en primer lugar a su amante, el joven de luz blandió su espada hasta que pudo eliminarlos por completo. En esa primera parte del sueño ambos jóvenes permanecen juntos, acompañados el uno del otro. Viviendo una vida llena de dicha y plenitud.

>>En la segunda parte de mi sueño, la escena de aquel chico siendo agredido por aquellas figuras de luz volvió a aparecer. Los mismos gritos de dolor volvían a perforar mis oídos, pero a diferencia de la vez anterior el chico fue víctima del ataque de los hombres. Su destino fue la muerte.

>>El joven amante poco después se enteró de la muerte de aquel chico, y prontamente tomó posesión de la vida de aquellos seres que le arrebataron la presencia de su amante.  Y pese a todo, el joven de luz vivió en una agonía total.

— ¿Qué crees que signifique ese sueño? —preguntó mi maestro con voz calmada.

—Todos los sueños parecidos a ese, han sido eventos que están por pasar. Por lo que opino ese cambio de escenario fueron los dos posibles desenlaces de aquellos dos hombres. Aun así, no entiendo como puede ser posible que aquellos dos hombres hayan podido tocarse sin dañarse.

Mi maestro suspiro hondamente y comenzó a hablar: —Todos tenemos un poco de luz y oscuridad dentro de nosotros. Nuestra propia naturaleza es la que elige cual predomina en nuestro ser. Los dos hombres que observaste, ambos tenían una inclinación por la luz y oscuridad muy marcada. El chico hecho de sombras podía controlar la magia de la obscuridad, mientras que el chico hecho de aquella luminosidad podía manipular la magia de luz a su antojo. Pero el hecho de que ambos sean opuestos no significa que se tengan que dañar mutuamente. A veces las naturalezas opuestas generan algo nuevo, totalmente diferente y parecido de ambos. Ninguno de ellos tenía la intención de hacerse ningún mal, por lo que su naturaleza no opuso ninguna dificultad para enamorarse.

— ¿Cuál camino cree que tomarán? —pregunté algo sorprendido por la explicación.

—No lo sé mi muchacho. Por el bien de ellos espero que sea el primero.

—Yo también lo espero.


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Notas finales
Bien, como algunas sabrán Sora hace poco tuvo problemas familiares algo absorbentes que le impidieron tener el capítulo listo para publicar. Y aunque eso ya pasó ahora su Internet está fallando, por lo que o ha podido actualizar. La verdad, no sé cuando pueda actualizar el nuevo capítulo, pero en cuanto lo tenga listo lo subiremos a la web.  


Comentarios

  1. gracias por el capitulo y esos dos se merecian el castigo jiji

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  2. Gracias por el capitulo ha estado genial estoy deseando seguir leyendo la historia, besos

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  3. Hola
    Gracias por el capítulo, buen fin de semana, bye

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  4. Hola!! Hasta hoy no lo he podido leer y me moría de ganas!!! Me está costando un poco entender este libro pero espero que con más capítulos lo llegue a hacer, menudo castigo les espera a estos dos, y esa sombra que tocó a Fenrir quién sería???
    Muchas gracias por el capítulo y esperando por mas. Besos

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  5. Gracias por este nuevo capitulo. Bendiciones

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  6. aunque estoy llegando algo tarde muchas gracias por el capi, voy por el otro, besos

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  7. muy interesante no pudedo parar de leer!! sois maravillosas...<3

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