CAPÍTULO 6 VISIÓN DEL FUTURO

Lo siento mucho mucho mucho, no saben cuanto lo siento. Estas últimas semanas han sido un maldito infierno. La escuela me mantiene prisionera. Tareas, trabajos y exámenes. Créanme que he tenido una semana pesada, entre que la maestra de Bacteriología ya me pidió 10 resúmenes para la siguiente semana y el maestro de bioquímica anuló un examen en el que había sacado 97 sólo porque algunos compañeros idiotas se les ocurrió copiar, no he tenido tiempo de nada.

Total, pude acabar este capítulo entre tiempo extra. Así que se los dejo.


CAPÍTULO 6 VISIÓN DEL FUTURO
Fenrir

— ¡AMAROK! —grité antes de siquiera llegar a la habitación de éste. El pánico que había invadido mi pecho, reverberaba cada vez que oía sollozar a mi hermano. — ¡AMAROK! —volví a gritar

— ¡¿Pero qué demonios te sucede?! —gruñó Amarok ni bien había salido de su habitación. Tras de él caminaba Nox algo contrariado con un Aurum tremendamente rojo por el llanto. —Aurum estaba dormido—masculló con voz rígida intentando todo lo posible mantener un tono de voz bajo por Aurum, quien lloraba desconsoladamente sobre el pecho de Nox.

—Nahiara… es Nahiara— le dije al tiempo que le tendía el espejo de comunicación, que permanecía firmemente asido a mi mano. 

—¿A qué te refieres? —preguntó todavía alterado, pero dejando traslucir su confusión. Amarok tomó el espejo y observó por algunos instantes el reflejo que éste le proporcionaba. —El espejo está oscuro—dijo perplejo.

—Es Nahiara, lo han secuestrado—le dije apresuradamente. —Necesitamos ayudarlo.

—Espera un momento ¿Qué fue lo que dijiste? —Nox preguntó después de unos segundos de silencio. —Dijiste que Nahiara había sido secuestrado, pero eso es…

—Si no me creen, pregúntenle ustedes mismos—señalé el espejo que ahora estaba entre las manos de Amarok. La mirada incrédula de mi hermano y Nox se posó momentáneamente sobre el espejo. Ninguno dijo nada, como si temieran que mis palabras fueran ciertas.

—Nahiara ¿te encuentras ahí? —preguntó Amarok titubeante, decidiendo hacer caso a mi sugerencia.

—Amarok—la débil voz de Nahiara sonó a través de aquel espejo. —To-do lo que dijo Fenrir es verdad—confirmó Nahiara. Mi hermano se oía tan asustado, pese a que se podía percibir que intentaba por todos los medios guardar la calma ante Amarok.

—¿Te encuentras bien? —la tez de por sí pálida de Amarok, ahora estaba traslúcida a causa de la preocupación. Todo su cuerpo se había puesto tenso al momento en que Nahiara confirmó mis palabras.

—...No—de la palidez mortal que Amarok exponía, pasó en cuestión de segundos a un rojo intenso provocado por la ira.

—¡Quién fue! —exigió Amarok mirándome a mí en busca de respuestas. Pero Nahiara fue el que contestó aquella pregunta.

—Los betas de la manada y…—Nahiara se detuvo ante el último nombre, casi podía escuchar una nota de pesar en su voz.

—Anwar—completé sabiendo que para Nahiara era difícil pronunciar aquel nombre.

—¡Hijo de…!—Amarok contuvo sus palabras, mi hermano no quería alterar a Aurum, quien pese a la tensión que el ambiente mostraba, parecía estar empezando a tranquilizarse. —Iré a hablar con Marcus, quiero suponer que ya sabes dónde está—gruñó esto último dirigiéndose a mí.

—Lo sé, está en aquella casa que mi padre solía visitar con frecuencia, la que está al linde de los terrenos de la manada.

—Nox, por favor, quédate aquí. Cuida de Aurum—susurró Amarok con voz tan cargada de amor y preocupación. Al parecer, mi hermano había tomado la decisión de ayudar.

—Lo haré, sólo trae de regreso a Nahiara vivo—Nox parecía tan contrariado, podía advertirse en sus ojos el deseo que tenía por acompañar a mi hermano.

—Lo prometo—susurró antes de dirigirse nuevamente a Nahiara. —Nar, necesito que mantengas la calma todo lo que sea posible. Iremos a rescatarte y le daremos una paliza a esos…idiotas.

La imagen que daba Amarok intentando mantener las palabras malsonantes fuera de su vocabulario, en otras circunstancias hubiera sido graciosa si no fuera porque Nahiara en este momento se encontraba en peligro.

—Yo…lo siento Amarok, de-debí haberte escuchado, A-anw

—Shhhh, hablaremos de eso cuando te encuentres en el castillo—murmuró Amarok. —Por el momento céntrate en seguir vivo ¿está bien?

—…está bien—contestó Nahiara con dificultad. ¡Maldita sea! ¡¿Qué le habían hecho esos cabrones?!

—Tenemos que ir por Marcus, Nahiara, así que…

—¡No! No me puedes dejar…no me pueden dejar solo. Por favor—Amarok maldijo por lo bajo. Podía verse en sus ojos que odiaba con toda su alma escuchar a Nahiara así, tan asustado y susceptible.

—No lo haré Nar, pero puede que haya momentos en los que no podamos hablarte ¿Estás bien con eso? —Amarok me miró con ira y preocupación contenida. Teníamos que movernos lo más rápidamente posible para recuperar a Nahiara.

—Sí, sólo no me dejes—pequeños y casi imperceptibles sollozos salían de los labios de Nahiara.

—Si quieren, puedo quedarme con Nahiara mientras ustedes hablan con Marcus y reúnen a las tropas. — sugirió Nox sabiendo que pronto nos veríamos totalmente inmersos en reunir a los hombres para salir a la batalla.

—¿Qué te parece eso Nar? —preguntó mi hermano, impregnando de todo el cariño que era posible su voz.

—Me…me parece bien—exclamó entrecortadamente por el llanto.

—Volveremos lo más rápido que podamos por él—le dije a Nox quien sólo asintió mientras tomaba el espejo con su mano libre. —Cualquier cosa, avísanos de inmediato.

—Lo mismo le pido a ustedes—susurró con ojos anegados en lágrimas. —Tienen que traerlo de vuelta….por favor, no pueden dejarlo ahí.

—Nahiara estará aquí dentro de poco tiempo—respondí con decisión. —Haré lo que sea para rescatarlo.

—Pero ¿Y si eso incluye hacerse con la manada?

—Entonces regiré la manada, todo por Nahiara. —lanzando una última mirada llena de determinación a Nox, me di la vuelta y me alejé del lugar acompañado de Amarok.

Pronto, muy pronto, ese trío de impostores pagaría muy caro. Aun si eso significaba hacerme con el cargo de Alfa.

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Oscuridad total danzaba y bailaba través de mis ojos, las sombras se movían y viraban por aquel pequeño panorama. Suaves risas y oraciones simples resonaban  sobre aquel recinto.

Estaba observando el baile de las sombras.

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Fenrir

—Fenrir, Amarok vayan con cuidado. Puede que el que Nahiara haya tenido un espejo de comunicación no entrara en los planes de aquellos tres, pero no por eso deben de confiarse. Recuerden pensar con la cabeza fría y no hacer nada precipitado.

—Tendremos cuidado, amor—contestó Amarok con una media sonrisa dibujada en su rostro.

—Si pasa cualquier cosa, comuníquense conmigo por medio de los espejos—siguió recitando Nox. —Intenten no entrar solos a donde sea que esté Nahiara.

—Seremos cuidadosos, pequeño—contestó nuevamente Amarok.

—Tampoco se lancen al peligro, si hay algún medio más seguro de cumplir con la misión, entonces escojan la opción menos peligrosa.

—Lo haremos Nox—Amarok veía a su esposo con amor y algo de diversión. —Volveremos, te juro que no tendrás que preocuparte de nuevo por mi salud.

—Pero…

—Tengo dos motivos enormes para regresar a casa. Y esos motivos, son las cosas más importantes en mi vida. No moriré, regresaré sano y salvo junto con Fenrir y Nahiara.

—Te lo pido—rogó Nox. —Recuerda… sólo recuerda que te esperaré por siempre.

—Y yo siempre te buscaré. —terminó Amarok dándole un beso extremadamente suave a Nox. —Aurum, pórtate bien, se bueno con papi Nox.

El pequeño bebé observó con suma concentración a su otro padre y comenzó a emitir suaves  y tiernos balbuceos intentando responder a la indicación de Amarok.

—Señores, podemos partir—informó Marcus quien sostenía entre sus manos aquel espejo cuyo reflejo ahora podía observarse. Los hombres que habíamos dispuesto para esta misión nos miraban con determinación.

— ¿Nahiara sigue dormido? —preguntó Amarok al capitán. Nuestro pobre hermano se había  rendido al sueño hacía unos minutos. No fue nada fácil convencerlo de esconder nuevamente el espejo mientras tomaba una ligera siesta.

—Lo está, o por lo menos no ha dado señales de estar despierto.

—Y puede que permanezca así durante todo el viaje—musité al par de hombres. —Se escuchaba realmente adolorido.

—Debemos partir de inmediato—Amarok dijo con la preocupación tiñendo su voz.

—Por supuesto, señor—Marcus extendió el espejo hacia mí. —Será mejor que usted lo guarde. Así si el joven Nahiara se despierta y quiere comunicarse nuevamente con ustedes, podrá tener la posibilidad de contestar de inmediato.

—Gracias—respondí tomando el espejo.

—Nos vemos pronto Nox—pronunció por última vez Amarok mientras subía a su caballo.

—Nos vemos pronto, es una promesa—confirmó Nox. El chico parecía decidido a confiar en su esposo.

Dando un último adiós al hombre que seguía llevándose mis sueños, subí a mi caballo con la intención de seguir a los hombres y partir hacia el rescate de mi hermano mayor, cuando el repentino sonido de mi nombre me obligó a detenerme:

 —Fenrir ¿Qué sucede aquí? ¿A dónde demonios vas? —preguntó el pequeño mestizo de sombra. Yo sólo suspiré por el retraso innecesario que sé, habría.

—Conaire, necesitamos partir de inmediato. Nox responderá todas tus preguntas. Así que…

—¿Partir? —el rostro de Conaire se desencajo por la noticia. —¿De qué demonios hablas?

—Nox te lo dirá—contesté secamente sin siquiera verlo a los ojos. En este momento no estaba precisamente de humor para detenerme a explicarle la situación a Conaire. Nahiara estaba primero en estos momentos.

Dando el asunto por zanjado espolee mi caballo hacia las puertas exteriores del castillo en donde se encontraban mi hermano, el capitán de la guarda y los guerreros; listos para partir. Más de cuarenta personas permanecían esperando mi llegada. Componiendo una expresión culpable causada por el retraso inesperado, señalé que podíamos partir de inmediato. Y tomando fuertemente las riendas de mi caballo, mi hermano, la tropa y yo partimos hacia nuestro destino. La manada de la luna roja.

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La espléndida canción de ese baile tan inusual, podía ser escuchada a través de todos mis sentidos. Mi piel hormigueaba por el tacto invisible de la música, suave y cadenciosa; mis oídos se extasiaban con el sonido armónico que estaba siendo emitido entre las sombras; mi olfato podía percibir un sinfín de aromas agradables que, casi podía jurar, provenían de aquella melodía; y, por si fuera poco, mis ojos se deleitaban observando aquella danza casi invisible para los sentidos humanos.

 Ese espectáculo era digno de ser visto, lamentablemente más pronto de lo que deseé; desapareció.

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Fenrir

Maldiciendo entre dientes por la podrida suerte que teníamos, descargué más rudamente de lo que pretendía las alforjas cargadas por los caballos. Aun me negaba a creer que los caminos a la manada estuvieran bloqueados por grandes y pesadas piedras casi imposibles de retirar sin magia. Y como toque especial, la barrera que había aparecido alrededor de los terrenos nos impedía tomar algún camino alternativo o retirar las piedras de los mismos.

—¡Maldita sea! —exclamé cuando una de las alforjas cayó estrepitosamente al suelo.

—No desesperes—la voz de Amarok llamó mi atención. —Averiguaremos una forma de traspasar estas malditas barreras.

—Nahiara está en peligro—susurré con disgusto. —Esos idiotas podrían hacer cualquier cosa, Amarok ¡Cualquier cosa!

Amarok me vio con el miedo impregnado en sus ojos. Él sabía mejor que nadie lo que podría pasarle a Nahiara, ambos habíamos advertido que algo no cuadraba con Anwar desde que apareció por primera vez en la manada, y eso era mucho considerando que apenas era un simple cachorro para entonces.

—Lo sé, créeme que lo sé. Pero no podemos hacer nada, los magos que trajimos entre las tropas están analizando la barrera para poder romperla; hasta entonces será inútil seguir el camino

—Temo por Nahiara—confesé. —No quiero que sufra más. No quiero volver a ver aquella expresión desolada en su rostro.

—Veo que también te has dado cuenta de ello.

A pesar de que Nahiara nunca habló sobre su pasado, ambos podíamos observar que nuestro hermano mayor no tuvo una infancia sencilla. Cada vez que alguno de los dos tocaba el punto de su infancia, Nahiara se ponía tenso y evadía el tema. Además estaba las miradas atormentadas que componía cuando nosotros hacíamos ese tipo de preguntas.

—Es difícil no darse cuenta. Nahiara siempre ha sido reacio a contarnos su pasado—Amarok asintió con la cabeza.

—Por cierto ¿Nahiara ha intentado contactar contigo?

—No, y eso me tiene preocupado. Quiero pensar que eso se debe a que sigue dormido y no porque le haya pasado algo malo.

—Espero lo mismo—Amarok miró con preocupación el trabajo que los magos estaban haciendo sobre la barrera. Tres hombres y dos mujeres mantenían sus ojos cerrados y las manos, junto con las palmas, extendidas; los cinco parecían recitar algún conjuro especialmente difícil, puesto que sus rostros parecían contraídos por el esfuerzo.

—Amarok ¿Aun sigues conservando tu habilidad mágica?

—Lo hago—susurró con algo de pesar. —Pese a haberlo perdido, la magia parece seguir respondiéndome.

—Entonces ¿Por qué no ayudas a romper la barrera?

—Porque quería tranquilizarme un poco. Si dejaba que mis emociones me dominaran, sólo les sería un estorbo—respondió con sencillez. —Pero ahora que me siento más relajado, creo que podré ayudar.

—Yo ayudaré a los demás a armar el campamento, dudo que el problema se solucione con rapidez. Solamente terminaré de bajar las alforjas primero antes de unirme a los demás.

—Bien, te diré si veo algún avance significativo—Amarok se marchó diciendo estas últimas palabras dejándome solo con los caballos. Sabiendo que no podía evadir por más tiempo mis obligaciones me dispuse a seguir quitándoles la carga a los caballos.

Estaba por quitar la última de las alforjas cuando un cambio de aire me hizo detenerme en seco. Pese a la falta de sonidos, podía percibir que había alguien más rondando el lugar. Sintiendo la adrenalina correr a través de mis venas y a mi lobo gruñir de descontento, dejé que el cambio se apoderara de mi cuerpo. El fuego líquido que era común en mi transformación corrió a través de mi sangre hasta que todo mi cuerpo estuvo ardiendo.

—Oh no, eso sí que no—la familiar voz reprimió de manera casi total el ardor que circulaba por mi cuerpo. No podía ser ¿Acaso él podría…?

No pude completar la pregunta en mi mente cuando repentinamente sentí un tremendo golpe en mi estómago que me hizo doblarme de dolor hasta caer al suelo. Ese maldito enano se había atrevido a golpearme.

— ¡Qué demonios te sucede Conaire! —gruñí aun arrodillado en el suelo por el dolor.

—Te lo tienes merecido—respondió Conaire cuando su cuerpo se hubo hecho corpóreo.

—Yo no hice nada—mascullé entre dientes por el descaro de Conaire.

—Partiste sin decirme nada de nada, ignoraste todas mis preguntas cuando descubrí que algo estaba pasando, te fuiste sin siquiera mirarme dos veces. ¡Es que acaso no confías en mí!

—Por si no te has enterado, tenía prisa por rescatar a mi hermano—Conaire comenzaba a molestarme realmente. El chico no tenía ningún derecho en reclamar mis acciones. Él no era nada.

— ¡TE DIJE QUE TE APOYARÍA CUANDO DECIDIERAS HACERTE CON LA MANADA! —gritó sin inhibición alguna provocando que la atención de los demás se cerniera sobre nosotros. —¡PROMETÍ APOYARTE CUANDO ESO PASARA!

—¡Esto no te concierne Conaire! —contesté con ira. Conaire estaba acabando con la poca paciencia que me quedaba.

—¡Claro que me concierne, eres mi…!

—¡NO ERES NADA! —grité lleno de furia. — ¡Tal vez alguien molesto y tremendamente entrometido! Pero en lo que a mí respecta ¡No tienes cabida en mi vida!

En cuanto las palabras salieron de mis labios, el arrepentimiento llegó tras ellas. Conaire me miró con aquella mirada devastada que solía creer ver asomarse en su rostro cada cierto tiempo.

—Así que eso piensas—susurró Conaire con voz trémula. —No sé en qué estaba pensando cuando creí que tú podrías…—lo dijo en un tono de voz tan bajo que apenas pude escuchar sus palabras.

—Conaire, espera yo, lo sie…

—Nunca podrán pasar esa barrera si siguen haciendo eso—me interrumpió Conaire alejándose de mi con rapidez. —La barrera está diseñada para no permitir el paso de seres de la luz.

—¿A qué te refieres con eso? —Ann una de las magas preguntó ignorando deliberadamente el suceso anterior.

—No podrán pasar a menos que uno de ustedes posea poderosos poderes mágicos, o sea capaz de controlar la magia de la oscuridad.

—Entonces ¿Cómo podremos pasar? —Amarok hizo la pregunta en esta ocasión con la mayor tranquilidad posible dada las circunstancias del encuentro.

—Yo puedo romperla, pero tardaría hasta el amanecer. La barrera es especialmente complicada.

—Te estaríamos profundamente agradecidos si logras ayudarnos a traspasar las barreras—Marcus hizo una reverencia a Conaire en agradecimiento por su proposición. Realmente ninguno esperábamos este pequeño obstáculo, por lo que la ayuda venía bien a todos nosotros.  

—Ustedes pueden descansar mientras tanto, tienen que estar frescos para la batalla que se aproximará—y sin decir más Conaire se acercó hacia la barrera invisible tomando la posición que momentos antes Amarok y los demás magos tenían.

Sintiéndome terriblemente mal por las crueles palabras que mi boca había emitido momentos antes, caminé con la intención de acercarme al pequeño pelirrojo; pero la mano de Amarok asida fuertemente en mi hombro me detuvo de llegar a mi objetivo.

—En este momento no te escuchará, parece que tus palabras le afectaron más de lo pensado. Estoy seguro que pude oír el sonido de su corazón fragmentarse y quebrarse hasta hacerse añicos.

—Yo….yo no quería…

—Estabas estresado, es decir, estamos estresados. El problema en que está metido Nahiara ha desplazado todo lo demás. Es entendible que hayas explotado de esa manera ante Conaire, pero aun así, no quita el hecho que hayas lastimado al chico. Como sugerí, dale espacio. Deja que piense un poco en tus palabras y, cuando veas que esté más tranquilo, acércate y discúlpate con él—dijo Amarok con comprensión.

—Creo que lo entiendo, pero no me hace sentir mejor—respondí a regañadientes. Realmente estaba arrepentido por mis palabras, Conaire menos que nadie se merecía aquel rechazo. El chico me había ofrecido su apoyo incondicional, y pese a todo yo simplemente lo descarte como simple basura.

—Y puede que no mejore hasta dentro de algún tiempo. Aun si obtienes su perdón—susurró melancólicamente Amarok. —Muchos piensan que recibir un castigo es peor para aquel que cometió alguna injusticia; pero en mi opinión, no recibirlo es todavía más cruel. La carga de tu error nunca podrá mermar al completo y en cambio aparecerá en los momentos más inoportunos para recordarte la clase de mierda que eres.

—Aun te sientes culpable por lo de Nox—afirmé al ver aquella expresión melancólica. — ¿No fue suficiente castigo perder a tu lobo?

—Eso lo hubiera hecho no importando las circunstancias. No creo que haya sido suficiente para redimirme por completo.

—Pero tendrás toda una vida para hacerlo—respondí. —No hay nada que no hayas podido solucionar. Confío en que podrás hacerlo.

Amarok me sonrió con gratitud y dijo—: Yo también confío en que podrás salir de ese pequeño atolladero en el que te metiste.

—Señores—la voz de Marcus puso fin a nuestra conversación emocional. —¿Nos quedaremos en este lugar a acampar?

Amarok observó con precisión el terreno que habíamos dispuesto para acampar. Pese a que no era el mejor lugar para acampar,  tenía todo lo necesario para hacerlo.

—Yo sugiero que permanezcamos aquí, no podemos dejar solo a Conaire—comenté a los dos hombres.

—Estoy de acuerdo contigo, sería muy inconveniente hacerlo. Lo mejor será permanecer aquí.

—De acuerdo, avisaré a los demás—Marcus dio media vuelta con aquella gracia propia de él, y se dirigió hacia lo demás hombres que esperaban paciente por órdenes.

—Lo mejor será ayudarlos—murmuró Amarok una vez el hombre se alejó.

—Entonces ¿Por qué no me ayudas a terminar con esto? Así ambos podremos ir a ver qué es lo que falta.

—Muy bien, entonces terminemos con esto para poder descansar.

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Las sombras que en un inicio se regocijaban con disfrute, ahora se retorcían en signos claros de agonía. Gritos, cientos de gritos remplazaron la bella melodía que hasta hacía algunos momentos estaba siendo emitida. Los diferentes y agradables aromas se convirtieron y mezclaron en un horrendo olor a sangre y podredumbre. El dolor podía sentirse sobre mi piel, y alma.

Las sombras estaban desapareciendo.

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Conaire

Las palabras de Fenrir daban vueltas una y otra vez en mi cabeza, impidiéndome concentrarme en mi tarea. Maldiciendo por lo bajo abrí mis ojos y observé con frustración aquella barrera. Los colores blancos y verdes que sólo podían percibir mis ojos, destellaban con sorna ante mi imposibilidad por destruirla. Suspirando hondamente observé el campamento de los guerreros, que no se situaba lejos de donde me encontraba.

La noche cubría a la mayoría del campamento, haciéndome difícil la visualización por el lugar, pero eso no me impedía captar la figura que mis ojos buscaban.

Justamente en el centro del campamento, una figura grande e imponente se encontraba acostada cerca de las ardientes llamas. El acompasado subir y bajar de su pecho que el sueño traía consigo me mantenía absorto y hasta cautivado. Sin embargo, las palabras del hombre seguían desfilando por mi cabeza.

¿Realmente no era nada para Fenrir?

Sacudiendo mi cabeza para alejar los sentimientos de tristeza y las inminentes lágrimas, volví mi atención hacia la barrera y nuevamente concentré mi magia mientras cerraba mis ojos. En un intento por eliminar la distracción de mi mente, centré toda mi magia en la destrucción de aquella gruesa pared. Para mi suerte, inmediatamente pude sentir como los hilos de magia, de las que estaba compuesta la barrera, comenzaron a destrenzarse y descruzarse, haciendo que la barrera temblara y cediera poco a poco. Un chirrido profundo rompió la monotonía que el bosque preservaba. La barrera estaba cediendo.

Sonriendo internamente por el logro, seguí concentrado mi magia para retirar por completo la muralla mágica. Lamentablemente, ésta era larga y gruesa; podía ver a leguas que me iba llevar toda la noche retirarla en su totalidad.  

Y con una sonrisa de triunfo en mi rostro nuevamente me concentré sobre la barrera.

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La luz comenzó a invadir aquel oscuro panorama deshaciéndose de las sombras. La luz sobre la oscuridad estaba ganando terreno. La muerte se hacía presente en forma de una luz intensa y perversa.

Las sombras agonizaban a manos de su enemigo.

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Conaire

El sol comenzaba a asomarse incólume en el cielo, advirtiendo con su poderoso resplandor el inminente amanecer. El frío de la mañana empezó a calar en mi frágil y tembloroso cuerpo, estimulando aún más el temblor. Un sudor frío cubría por completo mi piel y el sentimiento de debilidad estaba cobrando factura.

Afortunadamente la barrera que antes se alzaba impenetrable ahora yacía esparcida y debilitada ante mi poder. La barrera había caído por completo. 

Cansado más de lo deseado, caminé hacia el campamento que esperaba ansioso por mi regreso. Todos los hombres aún permanecían dormidos, pero pese a este hecho, en sus rostros podía verse el reflejo de la preocupación y la determinación. Casi pareciera que sus sueños estuvieran recordándoles la misión que les esperaba una vez estuvieran despiertos.

— ¿Has terminado? —la voz de Amarok me sobresaltó, haciéndome emitir un débil chillido. Sintiendo que mi rostro se cubría de color rojo por la vergüenza pese al cansancio, me giré y asentí rápidamente sin ver el rostro del hombre. La risa de Amarok se alzó ante el silencio del lugar. —Ya veo, entonces será mejor despertar a los demás.

Asintiendo nuevamente con fuerza, y ante el repentino rubor que parecía extenderse por mis mejillas, evité totalmente el contacto visual con Amarok. Cuando mi visión periférica pudo captar que el hombre se había retirado de mi campo de visión, no pude evitar lanzar un suspiro de alivio.

—Por cierto Conaire—dijo Amarok ante mi sorpresa, pensé que el hombre ya se había ido. —Habla con Fenrir, no dejes que una pelea provocada por el estrés de ambos  destruya la amistad que ustedes han forjado a lo largo de este tiempo.

—Lo pensaré—fue lo que contesté tras unos segundos de silencio. Era cierto que Fenrir había estado en un estado de ánimo poco recomendable para entablar el tipo de conversación que tuvimos, pero aun así, no podía sacar de mi mente aquellas palabras dichas por el hombre. A decir verdad, estaba aterrado; aterrado por lo que pudiera decir Fenrir sobre nuestra amistad.

—Por el momento eso me bastará—respondió Amarok. —Iré a despertar a los hombres. Te sugeriría que intentaras descansar un poco antes de partir de regreso. Te ves bastante pálido.

—No regresaré al castillo—susurré sabiendo que el hombre me oiría sin tapujos.

—Será peligroso ¿Estás consciente de ello?

—Lo sé, pero…pese a todo, no puedo dejarlo sólo. No creo ser capaz de esperarlo a salvo en el castillo, mientras él se expone al peligro.

—Estoy feliz de escuchar eso—las palabras de Amarok me desconcertaron. La voz del hombre parecía ser grave.

—No te entiendo—contesté dándome la vuelta y viendo el rostro de Amarok finalmente después de una ligera vacilación. 

—Quiero decir, que estoy feliz de saber que hay alguien que ama con esa intensidad a mi pequeño hermano. Me alegra saber que a él nunca le hará falta el amor. Y sobre todo, me complace ver que seas tú aquella persona.

—Yo no amo a Fenrir de la forma en la que piensas—respondí alterado.

—Desacuerdo contigo. He visto como miras a mi hermano, y esa mirada sólo la he visto manar de los ojos de Nox cuando estoy con él.

—¿Cómo miro a Fenrir?—no me pude contener de preguntar. Mi corazón estaba latiendo a mil por minuto a la espera de la respuesta de Amarok.

—Como si él fuera tu mundo entero—las simples palabras de Amarok me dejaron aturdido ¿Yo veía de esa manera a Fenrir? ¿De verdad lo hacía?

—Yo no…

—Conaire —los ojos de aquel gran hombre se suavizaron al pronunciar mi nombre. —No dejes pasar la oportunidad que te ha dado la vida de unir tu cuerpo y alma al hombre que amas, si no lo haces puedes arrepentirte después como no tienes una idea. Fenrir y tú merecen ser felices, y estoy seguro que ambos podrán serlo al lado del otro—las palabras de Amarok me dejaron sin habla, en sus ojos podía percibirse una ligera tristeza y arrepentimiento. Eso me dejó asombrado.

—N…no quiero perderlo—confesé por primera vez a alguien ese pequeño temor que me impedía aceptar del todo aquellos sentimientos que poco a poco estaban creciendo por aquel enorme y tonto hombre.

—Entonces, lucha por él ¿No crees que merece la pena el sacrificio?

—Él lo hace, pero tal vez yo no—sentimientos abrumadores de tristeza hicieron aparición. Las lágrimas pronto estuvieron peleando por salir a la superficie.

—Lo haces, pero debes darte cuenta de ello—fue la simple contestación del hombre antes de que diera media vuelta y se retirara del lugar, dejándome solo con mis pensamientos.

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La oscuridad no tuvo oportunidad de hacer frente a la luz. El lugar antes cubierto de sombras ahora se veía iluminado por aquella molesta luz. El dolor que aquel albor traía consigo me había dejado algo debilitado.

La luz había ganado la conflagración, o eso era lo que había creído en un inicio, antes de ver aquella pequeña sombra instaurarse en una pequeña esquina del lugar.

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Amarok

La noche había transcurrido demasiado tranquila para mi gusto, no había pasado ningún evento que interrumpiera nuestro profundo sueño. Ni siquiera Nahiara, y eso sólo hacía que me preocupara más por él.

Esos sentimientos me llevaron a levantarme más temprano que los demás, lo que conllevó a que me encontrara con Conaire y sostuviera una larga pero reveladora conversación con el pequeño hombre. Conaire parecía tan asustado cuando le insinué que él estaba  enamorado de Fenrir. Realmente esperaba que Fenrir fuera capaz de madurar lo suficiente para aceptar y proteger a Conaire. Ambos necesitaban de eso.

Sintiéndome más viejo de lo que realmente era, me acerqué al campamento que habíamos armado apenas el día anterior, con la intención de levantar a todos e informas las buenas nuevas. Decididamente este no era el momento de pensar en la posible relación entre mi hermano y Conaire.

Centrando mi mente en rescatar a Nahiara seguí caminando hacia el campamento. Por el momento, ese sería la preocupación número uno en la lista.

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 Con gran satisfacción pude comprobar como aquella pequeña sombra permaneció viva. Y mi alegría creció más cuando la luz asesina no se dio cuenta de este pequeño resquicio de sombra que quedaba. Sin embargo, la felicidad duró demasiado poco.

Pronto la luz se dio cuenta de la presencia de la sombra. Y pese a que este pequeño fragmento de oscuridad peleó todo lo que fue capaz para sobrevivir…

La luz la devoró.

Las sombras dejaron de existir por completo.

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Moros

La terrible sensación de miedo se instauró en mi pecho aun cuando mis ojos se abrieron, obligando a mi mente a despertar de aquel sórdido y extraño sueño. Un sudor frío corría a través de mi espalda y ligeros temblores aquejaban mi cuerpo.

¿Qué quería significar aquel sueño?

— ¿Qué sucede Moros? —la voz de mi maestro me sacó de mi ligero estupor provocado por el sueño.

—Soñé que las sombras eran eliminadas. Vi como la luz se comía a la oscuridad.

—¿Otro sueño premonitorio?

—El sueño tiene todas las características de ser uno. Pero hay algo que no encaja en el sueño.

—¿Qué es eso?

—No había un camino que llevara a otro desenlace.

— ¿Estás seguro? —me sorprendió captar un ligero temblor en la voz de mi maestro.

—Completamente seguro.

—Eso no augura nada bueno. Las sombras no pueden desaparecer así como así.

— ¿Qué podemos hacer? —pregunté con preocupación. Parecía que mi maestro se encontraba sumamente perturbado por esa noticia.

—Nada—fue la escueta respuesta de mi maestro antes de desaparecer de mi mente.

Algo malo estaba por suceder. Y a juzgar por la reacción de mi maestro, ese algo sería demasiado maléfico para solucionarlo.



Continuará....
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Notas finales: Intentaré darme tiempo para escribir. Sólo será un mes más de estrés. Así que no desesperen. Gracias por su paciencia. 

Comentarios

  1. Gracias por el nuevo capitulo ha estado genial pon el siguiente cuando todas tus tareas te dejan un huequito porque aqui te estaremos esperando

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  2. ¡Guau! Qué ritmo tan estresante llevas. Gracias por el capítulo y tendremos paciencia. Besos.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Muchas bendiciones. Gracias por este nuevo capítulo. Paciencia es mi segundo nombre de verdad... no problem. Abrazos

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  5. Hola de nuevo Pergra mil gracias por el capi, en estos momentos odio al blogger no me había avisado de tus actualizaciones y mientras mira cuanto tiempo sin leerte que coraje, sino es por que me avisa de la actua del nieto de cupido ni enterada y mira que también no me avisó de varias actua de esa historia sino es por el face ni me entero, despues del coraje dejame decirte que me ha encantado el capítulo y voy a devorarme el otro, besos

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